
Ya. Es que
Hollywood es el culpable de todas mis frustraciones.
No tan solo las del amor y la relación filial,
Sino también las del primer mundo
El placer del café,
La comodidad de las camas,
La actitud de los cuerpos.
Ahora que compruebo no hay amor en los desayunos.
Ni reflexión en el metro
Ni coincidencias en el supermercados.
La verdad es que la realidad está recocida,
Y las soledades de sillón se extienden
De forma preocupante a mucho más que un par de escenas.
No encuentro a la vida en ningún parque
El pasto siempre está mojado
Y el blanco olor a mierda amenaza tragarse viejos y palomas.
No hay esperanza en las lavanderías.
No.
Ni ilusión detrás de la rutina.
Y Woody no es más que un viejo snob vagando en calles maqueteadas.
yo pensaba que en el zaping se encontraba la verdad de mi vida
Como una revelación oculta al modo de cadáver exquisito.
No hay nada de romántico en mi ropa colgada,
Ni me ha hecho protagonista cruzar un puente parisino.
Por lo demás
Venecia huele a alcantarilla.
Y una empresa de caramelos se ha comprado al modernismo.
Los vestidos negros tienen pelusas
y tu mirada profunda una lagaña.
No hay nada de acogedor en las estufas
Y francamente la contemporaneidad
me hace merecer la devolución de mi dinero.
No hay nada de vuestra vida en esta.