Nací para el pasado
(Si es que alguno pensó que la muerte era la condena...)
Naci para el recuerdo, la memoria.
Parar añorar lo que por pereza no concreto.
Para soñar entre la masturbación y la siesta
Una vida ácida y espesa.
Para la somnolencia.
Para patear con fuerza una pelota pinchada.
Naci entre las sábanas sucias,
dormida en el peso de mi nuca.
Detrás de las grietas, de la sombra
De una mirada rebotada.
Embutida en esta piel halógena
Me adheri mohosamente a la gruta.
Y desde ahí el aire hincha mi pecho de bostezos
Y el deseo evoca,
repasa
ilusiona, actúa.