
Hace tanto frío aquí. Este inmenso lugar fue hecho para estatuas y órganos, para el fierro de las rejas que protegen los santos, para el mármol y la piedra.
La madera de este asiento parece triste , se siente sola, no logra encontrarse con los metales del parlante, con el cobre de la limosna, el cáliz, la fría luz de tu vela. Cristo aquí ( él o un santo que no alcanzo a distinguir)está tras las rejas. Delante de él todos estos hombres marchando. Las rejas de tu altar están abiertas. Pero qué miedo entrar allí, y que la fe te encierre para siempre.
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