C.



jueves, 17 de mayo de 2007

Adiós

Me prohibí releer cualquier cosa tuya.

Ya no figuras en ninguno de mis países virtuales
Ni en mis archivos de fotos.
Ya no escucho la música cuya letra se asemeja a nuestra historia.
O cuyo sonido pasional pudiese igualarse siquiera a tu sangre gitana.

Le he quitado la palabra a todo quien te conozca.
No pienso volver a visitar el mar
Ni siquiera ver foto alguna en el que salga.

Los que llevan tu nombre para mi ya no figuran
Ni los que tengan de ti algún rasgo semejante.

No volveré a comer pailas marinas
Ni a escuchar el sonido de las llaves cayendo en una mesa.

Dormiré temprano cuando haya luna llena.
Evitaré a como dé lugar cada una de tus ciudades.
Sus nombres,
y sus habitantes
serán sin perdón arrancados del mapa.

Cambiaré teléfonos para no recordar ese sonido
Aquel que nunca suena
Cambiaré todos los olores.
Quemaré todos los pijamas.

Despojaré de mi memoria
Las guitarras
Los puentes
Los senderos por la noche

Sacaré de mi vocabulario toda palabra
que me recuerde
Tu innombrable idioma.



Hoy has sido
Sin derecho a epitafio
Oficialmente enterrado.