Aquí cada una de mis tuertas voluntades.
De mis intentos; cada grito, cada nobleza.
Este lugar será mi mesa, mi inhalar, mi saciedad.
Donde guardar por fin al deleite
y al erotismo.
¿Podré desde aquí enamorar a Dios?
¿Hacer eterna tu atención?, ¿dormir al vulnerable?
Aquí se funda el miedo y el anhelo
Dos hijos de una misma cuna.
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