C.



domingo, 17 de enero de 2010

La gloria cuando apareces
y la locura,
todos los músculos en desgarro
el grito, el temblor de los pies
Cuando todas tus palabras dicen sí
Cuando das pasos sin contarlos
Cuando me miras y no piensas las caras ni los sonidos.
La delicia de la temperatura cuando todo ocurre
Cuando no existe la detención me llevas al encanto del tiempo
Me mantienes, equilibrista, en un salto sin término
Toda la gloria a tu voz a tu presencia
A tu respiro continuado,
Cuando dices sí y no te escondes
Cuando pareces un valiente la gloria es mi corona

2 comentarios:

Santy Almarza dijo...

Conmovedor,sutil y apasionado.

Anónimo dijo...

demonios que es difícil escribir desde la dicha, endiabladamente complejo. Esta batalla aquí la ganaste.