Quiero quedarme en tu casa hoy,
esta noche
talvez mañana.
Quedarme aquí y que dejes las persianas sin abrir.
Que la luz y el día se vean solo a través de espacios.
Deja que me quede aquí.
La cama no la hagas,
no te levantes.
Quiero quedarme entre el tránsito del bostezo y el suspiro.
Media dormida, media despierta,
en el instante en que podría ser hoy cualquier día,
las cuatro, la una,
cuando podrías ser tú tanto un desconocido como mi propia sombra.
Al tiempo que seas cruel y transparente
me quedaré aquí,
mientras no abras la ventana, ni enciendas la ducha
ni te quedes del todo otra vez dormido.
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